La comunicación en general es demasiado fundamental como seres humanos, nos ayuda a fortalecer nuestras relaciones, nos ayuda a tener un mejor entendimiento de las situaciones, nos impulsa a la creación de vínculos seguros y constantes. Como en todos mis blogs, les estaré abriendo mi corazón y contándoles experiencias personales y el tema de este mes me emociona muchísimo porque es algo que a todos se no dificulta a veces, ya sea con nuestros amigos, familia o pareja. Hoy quiero enfocarme en ese último punto, la comunicación de pareja.
Si ya tener relaciones interpersonales es complicado, unir nuestra vida con alguien y convivir tanto tiempo con ella, aún más. Quiero empezar contándoles un poco de mi relación con Benjamín, mi novio. Tenemos ya dos meses de noviazgo y más de un año y medio conociéndonos y de ser muy buenos amigos. Benjamín es el típico hombre tímido e introvertido que sabe escucharlo a uno de maravilla, es atento, generoso, inteligente y sabio; desde que somos amigos ha sido mi opción número uno a la cual acudir cuando tengo algún problema, porque es de las pocas personas que me conocen de pies a cabeza. Yo, por el contrario, soy una mujer sumamente extrovertida, la risa que más se escucha en la habitación, la que habla y habla sin parar, siempre con una sonrisa en el rostro y considero, que, al igual que Benji, le dedico mucho tiempo a mis relaciones en general, me gusta mucho poder aconsejar y tender una mano cuando es necesario.
¿Porqué les cuento todo esto? Porque quiero que vean, que, a pesar de lo diferentes que somos mi novio y yo, nos llevamos de maravilla, somos demasiado intencionales en nuestra relación y siempre queremos que esta sea un espacio seguro para ambos, pero ¿Cómo lo hemos hecho?
Desde el inicio sabíamos que la comunicación iba a ser clave. No les voy a mentir, llevamos relativamente poco tiempo siendo pareja, pero hemos pasado por mil y un obstáculos. En cada tropiezo, nos hemos apoyado en Dios, porque sí, nuestra relación está anclada a Él.
La comunicación en pareja comienza con un buen autoanálisis. Tienen que saber qué les gusta, qué no, qué les molesta y qué están dispuestos a aguantar. Este autoconocimiento es la base de todo. Uno de los errores más comunes en las parejas, es que suponemos, suponemos lo que a mi pareja le afecta o lo que no; suponemos como se siente, lo que piensa, etc., y la realidad es que nosotros, como humanos, tenemos la responsabilidad de comunicar todo esto, porque mi pareja no es adivina, no podemos responsabilizar a los demás de lo que a mi me corresponde comunicar.
Todos somos humanos y metemos la pata. Reconocer que nos equivocamos nos hace más empáticos a la hora de resolver conflictos. Al final del día, perdonar es un paso importante, como Jesús nos perdona a nosotros.
Hablando con Benjamín, me di cuenta de las cosas y traumas que carga, y eso me ha ayudado a entender sus puntos de vista y reacciones ante los problemas. Así que, déjenme decirles, dejar el orgullo atrás y considerar los sentimientos del otro es crucial.
Ahora, abran su corazón. Sé que mostrar vulnerabilidad da miedito, pero si están con la persona correcta, esa persona va a abrazar cada herida de su pasado. Para eso, tienen que ser completamente transparentes y no guardarse nada, para que las cosas no exploten más adelante. El respeto es básico en cualquier relación, especialmente en la sentimental.
No siempre van a estar de acuerdo, y eso está bien. Respetar que su pareja tiene su propia vida, con sus luchas y heridas, es crucial. Transformen los conflictos en refugios seguros, llenos de aprendizaje y, sobre todo, de Dios, el ancla de nuestra relación. (Colosenses 3:13)
Y el último tip que les doy (pero no el menos importante) es que oren. Oren todo el tiempo, por su pareja y con ella. Les aseguro que la oración lo vuelve todo más fácil, la oración transforma. (Mateo 18:20)
Deja un comentario